12 feb. 2008

Gaudí

El templo de la Sagrada Familia es expiatorio. Eso significa que ha de nutrirse de sacrificios; si no se pudiese nutrir de ellos sería una obra censurable y no se acabaría. La palabra expiatorio es la que provoca sentimientos de indignación en los sectarios. El sacrificio es necesario para el éxito de las obras, incluso las que son perversas; ya que no se puede ahorrar el sacrificio, vale la pena emplearlo en buenas obras.
 
Aquellos que se quejan de la manera de hacer el Templo o de la duración de la construcción son los que nada dan, y es preciso decirles: Si los que dan no se quejan y callan, ¿qué han de hacer los que no dan?

A propósito del AVE...

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