17 ene 2011

¡Oh, resecos labios! ¡Oh, frente coronada de espinas!
¡Oh, cáliz de todas las miserias mortales!
¡Por el amor de quienes no te amamos
padeciste una agonía de interminables siglos,
y fuimos vanos e ignorantes al no saber
que acabábamos con tu corazón al apuñalar el Tuyo!

Fragmento de Humanidad, de Oscar Wilde.

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