27 abr. 2010

En medio, con dolor y con amor

En medio colocaron a la adúltera sus acusadores. En medio se quedó la mujer cuando los acusadores, uno a uno, se escabulleron, dejándola sola con Jesús. En medio pusieron a la mujer, pero a quien pretendían comprometer y acusar, a quien de verdad querían poner en medio, era a Jesús.

Hoy, letrados y fariseos han colocado en medio al monstruo, al clérigo sorprendido en flagrante delito de pederastia, y no lo han llevado al tribunal competente para juzgarlo conforme a justicia, sino que se lo han llevado a su madre, a la Iglesia, lo han tirado como basura a sus pies, para ponerla en medioa ella, para avergonzarla a ella, para comprometerla y condenarla a ella.

Letrados y fariseos, gente estéril, senos que nunca han conocido la vida ni la ternura, pretenden que una madre condene a su hijo: si no lo condena, no es justa; si lo condena, no es madre.

Letrados y fariseos, arrogantes, soberbios e hipócritas, insisten en preguntar a la madre: Tú, ¿qué dices? Preguntan como si ellos fuesen inocentes del crimen que fingen perseguir. Y se lo pregunta a ella, a la Iglesia que, como supo y como pudo, ha intentado siempre educar en el amor y en la virtud a sus hijos. Se lo preguntan a la madre los mismos que han destruido a su hijo: los profetas de la revolución sexual, los que instigan a los niños a masturbarse, los mercaderes de pornografía, los expertos del turismo sexual, los que consideran la prostitución un trabajo y la castidad una aberración.

Hoy la Iglesia, como ayer Jesús, encara a los acusadores con la realidad de sus propias vidas: El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.

Hoy como ayer, la Iglesia como Jesús, habrá de inclinarse para cargar con el peso de sus hijos, con la culpa de sus hijos, con la muerte de sus hijos.

Cuando se incorpore, allí, en medio, estarán solos ella y sus hijos, con un dolor sin palabras y un amor sin medida.

+ Fr. Santiago Agrelo
Arzobispo de Tánger

1 comentario:

Anónimo dijo...

No alcanzo a comprender el sentido de estas palabras.

Ya sabemos que el Mundo está contra Cristo y su Iglesia y que aprovecharán cualquier motivo y si no lo hay lo inventarán.

Pero las palabras de Cristo fueron claras...Al que escandalice a uno de estos pequeños más le valdría atarse una piedra de molino al cuello...

Está Vd. confundiendo un pecado de debilidad como el de la adúltera (equiparable al de un sacerdote que rompiera su voto de celibato) y que sí es perdonable, con otro de carácter satánico, la corrupción y violación de un niño.

Durante años estuve defendiendo al fundador de los Legionarios de Cristo en discusiones con amigos. He estado haciendo el necio.

La Iglesia tiene una culpa por no inspeccionar y vigilar muchos casos de los que hay rumores y más que rumores. Conozco al menos 6 casos de sacerdotes que han abusado de menores y sólo fueron trasladados. Sus superiores son tan responsables como ellos y quizás más.

Me causan gran preocupación sus palabras. Demasiado tibias en mi opinión.