31 dic. 2007

Zalacaín el Aventurero

Lo cierto es que se trata de la primera obra que leo de Pío Baroja y, después de esta, seguro que habrá más.
 
A través de las aventuras que el joven Zalacaín vive entre las filas del ejército carlista retratado, por cierto, de manera absolutamente parcial, el autor noventayochista consigue arrancar una sonrisa al lector en cada página de la novela. La sencillez del protagonista es la principal herramienta para conseguir una lectura agradable reflejando las preocupaciones ordinarias del pueblo llano. Valga como ejemplo este escueto diálogo con un periodista extranjero:
 
-¿De manera que para usted ese canto es como una falsificación del valor y de la energía?
 
-Sí, algo así.
 
-Está bien. Lo diré en mi próxima crónica. ¿No le parece a usted mal que me sirva de sus opiniones?
 
-De ningún modo, porque a mí no me sirven para nada.

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