4 feb. 2011

La autoridad de los gobernantes debe ser respetada y hasta debe ser amada. Los hombres deben amarla en última instancia, porque es posible que en un momento dado tengan que morir por ella. Ninguna comunidad, ningún sistema constitucional puede sobrevivir y conservar su identidad, si sus miembros no se sienten lo suficientemente identificados con él, de modo que en momentos extremos de peligro lo consideren digno de ser salvado. Los Estados dependerán de la existencia de ese ideal cuando haya una lucha a vida o muerte. Los hombres deben apreciar de Inglaterra algo más que su espíritu comercial: de Francia algo más que el espíritu práctico y cuidadoso del dinero nacional; de Estados Unidos algo más que el hecho de que sea un país monstruosamente rico, para que sea posible que un ser humano saludable y de bueno humor mate o resulte muerto por alguien, y abandone el sol y los amores de este mundo por defender semejante abstracción. Porque podría darse el caso de que la teoría más práctica fracasara en el momento más práctico.

G. K. Chesterton en Por qué soy católico.

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